jueves, 26 de mayo de 2011
Menja´t una cama
No sé ben bé què esperava d´un poeta mort, suïcidat. O potser és just el contrari: prou que ho sé i no vull dir-ho.
Noies de l´Autònoma, amb carpetes plenes d´apunts negligents, el papà us espera a l´estació dels ferrocarrils, si és dijous, i arribeu tard. Just quan es pon el sol, una remor tendra, i una olor de xarop, als carrers buïts del paradís unifamiliar mutilat.
domingo, 1 de mayo de 2011
Un fracaso justifica una vida. Un fracaso irrefutable y nítido. O mejor: invisible. Un fracaso justifica una actitud. El fracaso nos permite recrearnos en nuestro particular paraíso perdido nunca realizado, inconcreto (aún a riesgo de que éste pueda terminar convirtiéndose en una jaula). El fracaso deja abierta la posibilidad del éxito. “Que hubiera pasado si”, “todo sería tan distinto ahora”. Por supuesto, un fracaso digno de mención debe ser siempre culpa de los demás, de las circunstancias, de la desventura, nunca producto de nuestras malas decisiones o de nuestra falta de talento.
Por decirlo con el lenguaje escolar, un fracaso es equivalente a un suspenso, siempre nos quedará la posibilidad de presentarnos al “examen de recuperación”, como se decía en otro tiempo. En cambio, el que triunfa un poco, es como el alumno que saca un aprobado raspado y agota la posibilidad de presentarse a la segunda convocatoria. Triunfar a medias nos deja en fuera de juego, inmóviles, sin asideros. Ya nada podemos hacer por triunfar un poco más, ni por fracasar un poco menos. Ya no podemos recurrir la sentencia que dictaminó la realidad.
Sólo nos queda habituarnos torpemente a la penumbra sin fantasías.
jueves, 21 de abril de 2011
La ciudad indefinida
Llueve, y los diarios sólo hablan de la crisis económica que sufre el país, como si de una redundancia se tratara.
Alguien te llamó la ciudad blanca, pero en realidad pareces más la ciudad dorada, la ciudad plateada. La ciudad permanentemente indefinida: entre el río y el océano, entre el llano y las colinas, entre Europa y África, entre el pasado y el porvenir, entre dulces y alcoholes, entre la alegría y la tristeza.
Ciudad anclada que navega.
No os creáis a los que os digan que es una ciudad decadente, es sólo que los años gastaron los perfiles de su alma, perdida entre memorias fingidas y ruinas imaginarias.
Lo pienso desde la terraza del bar Entretanto, desde aquí contemplamos el barrio del Chiado. La luz última suaviza las aristas de los tejados.
Esta mañana hemos estado la última casa que habitó Fernando Pessoa. Leemos las primeras líneas de su poema Tabacaria:
Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.
Por eso escribo en este catálogo incierto. Por que infelizmente no soy capaz de escribir con una rutina diaria, sistemática. Extraña forma de vida. O tal vez no tanto. Hoy prefiero la radicalidad liviana de Cecília Meireles:
Às vezes abro a janela e encontro o jasmineiro em flor.
Outras vezes encontro nuvens espessas.
Avisto crianças que vão para a escola.
Pardais que pulam pelo muro. Gatos que abrem e fecham os olhos, sonhando com pardais.
Borboletas brancas, duas a duas,
como refletidas no espelho do ar.
Como Lisboa, indefinida, sin ansiedad por conocer su destino, si es que éste existe.
lunes, 4 de abril de 2011
Elogio del azar
Se trata de una película documental, un diario de viaje filmado en las ciudades que Guerín visitó en calidad de invitado por distintos festivales de cine (Guest).
Tras la artificiosidad de los festivales, la mirada de Guerín busca la esencia humana, escruta la razón pública, desde la raíz, en cada barrio. Y lo hace como los buenos jazzmen: recorriendo la delgada frontera que hay entre el azar y la elección, entre lo improvisado y lo deliberado. Como el eco del saxo que nos lleva de una secuencia a otra, como en un dibujo apenas esbozado. El agua, las voces en las plazas públicas, la memoria, nos igualan y dan forma a esta narración tal vez infinita, inasible.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Por otro lado, resulta imposible contar lo acontecido (en el sentido de “rendir cuentas”). Con suerte, podemos recrear lo sucedido, pero siempre de forma parcial, incompleta, sesgada.
Por último, me rebelo ante la afirmación tan manida, especialmente entre la parroquia local, de que las palabras se las lleva el viento. Al fin y al cabo, ¿qué nos queda de Dante, de Shakespeare, de Cervantes si no palabras? Nada o muy poco sabemos de sus vidas, todo está en esas narraciones afortunadas.
sábado, 29 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
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sábado, 8 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011

El camino está embarrado tras la lluvia de ayer. Ahora cruzo un arroyo brevísimo, las aguas discurren quietas por su cauce, como si de un jarabe se tratara. Amanece, son casi las nueve de la mañana. Por momentos siento que estoy huyendo, ignoro de quién o de qué. Como si a través de la niebla hubiera cruzado una frontera, y estuviera en otro tiempo y en otra comarca. En el confín del invierno la vida disimula cada brote y sus designios.
martes, 7 de diciembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Camino de Lisboa
Huertas de Ánimas
Salvatierra de Santiago
Almoharín
Gargáligas
La Encomienda
Tamurejo
Yo, que no creo en nada, quisiera pensar que estas gentes son los guardianes de un tesoro todavía no revelado. Entre tanta niebla, es difícil no ponerse metafísico.
jueves, 18 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
Palabras del día
b) 'Recreo': crear de nuevo, recrearse, recrear, recreativo
c) 'Zátopek': con una zeta y una ka tan resistentes como el acero de sus piernas. Zátopek, un apellido industrial, un apellido locomotora soviética, sólo mitigado por la elegancia liviana de su nombre: 'Emil'
miércoles, 3 de noviembre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Cuaderno de Lisboa
Se diría que la vida es una larga y monótona espera (no sabemos de qué o de quién). La vida como una sala de espera. Esta sensación se agudiza y se materializa en comisarías, aeropuertos, salas de espera médicas, etc.
-2-
Al entrar a comisaría, dan verdaderas ganas de declararse culpable. Cada vez que paso por un arco voltaico de seguridad, me sorprende que no suenen todas las alarmas, activadas por mi rubor.
-3-
Camino de Lisboa, en autocar. Hoy en día, los autocares (y las estaciones) parecen reservados a las clases más bajas: parejas de jubilados, inmigrantes, monjas, apenas estudiantes. No parece ser una cuestión económica, sino más bien de estatus o de acceso a la información, esas otras fronteras invisibles. Miradas desesperadas en los pasillos y rincones de la estación. Al contrario de lo que sucede en los aviones o en los trenes de alta velocidad, en los que la gente evita mirarse a los ojos, en señal de orgullosa suficiencia.
-4-
Moraleja de Enmedio.
Navalcarnero.
Méntrida.
Alcañizo.
Torralba de Oropesa.
-5-
Montes olvidados, moteles de carretera, acaso más reales que la realidad de cada día. Como estampas de un futuro en ruinas
-6-
Elogio del silencio
-7-
El límite, aún por llegar, nos condiciona aquí y ahora. ¿Sería mejor vivir sin límites? Al menos explorar la posibilidad de que se amplíen, se difuminen.
-8-
Almaraz
Trujiillo
-9-
Anoto en el cuaderno: temprano afán, deleitoso, y hermandad doliente.
-y 10-
Lisboa, a lo lejos, resplandece en la tarde como un pastel perlado
lunes, 11 de octubre de 2010
que voy de vuelo!
Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.
Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonoros,
el silbo de los aires amorosos,
la noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
Juan de Yepes


